Diez claves para conectar al estudiante con el docente

Se entiende por gestionar el aula para el aprendizaje como ese momento clave para conectar a los estudiantes con los contenidos y con el docente.

Es fundamental hacerlo en el primer día de clases, pues es en dicho instante en el cual se generan percepciones positivas o negativas por parte los alumnos.

En ese primer encuentro se crean emociones y se generan expectativas para facilitar el aprendizaje a partir de la motivación y la pasión.

Una buena imagen se convierte en el camino perfecto para afianzar, durante los demás encuentros pedagógicos, lazos que conlleven a una participación dentro y fuera del aula de clase.

Por dicha razón, hay que velar por el cuidado de la reputación. Esto se hace de manera permanente y conforme a los lineamientos básicos del marketing personal.

No obstante, existen diez recomendaciones para gestionar, cuidar y fortalecer el aula para el aprendizaje:

1. Cuidar la imagen y la reputación

La imagen no solo es la del docente, también es la de la institución. Se debe velar por el respeto y entender las diferencias. Hablar con argumentos y sin complejos.

“Una imagen vale más que mil palabras”, es el dicho popular que se aplica en toda su expresión, pero el reto es mantener la buena imagen durante el resto de las clases.

2. El buen humor

El buen humor siempre será la mejor forma de construir interacciones positivas. Una sonrisa desactiva cualquier conflicto. Es el mejor argumento para afrontar situaciones complejas.

Una de las recomendaciones es no ir a la defensiva. Esto no permitirá crear espacios de confianza y credibilidad.

La creatividad también se verá afectada cuando se grita o se responde sin argumentos.

3. Presentarse como alguien interesante

Es importante que la presentación sea creativa y emotiva, la cual lleve a que los alumnos perciban al docente como líder.

En la actualidad, lo primero que hacen los estudiantes es ingresar a internet y buscar el nombre de los profesores en Google y en las redes sociales, para confirmar si lo que se dice es cierto o no.

Por esta razón, no se recomienda presumir con los títulos académicos, las publicaciones científicas o con los premios recibidos. Eso no les importa. Lo que realmente los conecta es que les hablan desde la experiencia, lo práctico y lo real.

4. Vender tu curso con pasión

Tal vez sea uno de los más importantes. Las emociones hacen que se afronten situaciones con pasión y deseo. Por ejemplo, no hay nada más molesto que ir a una fiesta aburrida o estar de espectador en un partido de fútbol que no tenga oportunidades de gol y jugadas de fantasía.

La clave está en hablar de lo que será divertido para generar una buena expectativa.

5. Explicar claramente los beneficios

Este punto hace referencia a que el profesor debe explicar las bondades de la asignatura y de su contenido.

Se debe mencionar los diferentes valores que integran el proceso pedagógico, según las narrativas actuales (la gráfica, la audiovisual y la de contexto).

El mensaje entregado debe ser claro y preciso desde los entornos de comunicación, los cuales lleven a la práctica, la utilidad y la crítica.

6. Explicar claramente lo que esperamos

Dejar claras las “reglas de juego” hace parte fundamental para el buen desarrollo de las clases.  Explicar lo que el docente espera de sus estudiantes se debe hacer claramente y con respeto.

Existen normas, pero no fórmulas para dar a entender que el entusiasmo, la honestidad, la puntualidad, el respeto y la perseverancia, entre otros, son compromiso que esperamos de cada uno al afrontar los retos dispuestos en el curso.

7. Valorar a los estudiantes

Se debe fortalecer a los estudiantes frente a cualquier dificultad. Todos tienen valores, los cuales deben identificar para afianzar los procesos en el modelo pedagógico y, así, crear ambientes de aprendizaje exitosos.

Cada alumno es diferente, tiene sus problemas y necesidades. Conocer sus aptitudes llevan a que puedan explotarlas y utilizarlas para su proyecto de vida.

8. No pelee con la tecnología, aprovéchala

Sin duda alguna, es uno de los puntos que genera polémica. Algunos docentes ven las nuevas herramientas tecnológicas como enemigas para el aprendizaje.

Se debe comprender que los dispositivos móviles, los computadores y las redes sociales no son barreras. Al contrario, son aliadas para el desarrollo de las actividades en clase.

Más que manejen la herramienta, es que le den un buen uso, que sean críticos y se abran al mundo.

9. Clases abiertas

Aunque las clases deben contar con una planeación estratégica, estas deben ser abiertas, con el propósito de garantizar la libertad de expresión de los estudiantes.

Permita que se presenten, que hablen y que digan cosas, esto garantizará la participación durante los otros encuentros.

10. Explicar desde la realidad

En la actualidad, las nuevas generaciones aprenden mejor desde la narrativa de contexto, la cual hace referencia a la creación e implementación de contenidos desde las diferentes lecturas que se hacen de los entornos.

Un ejemplo son los denominados Youtubers o Instagramers, quienes desde la oralidad conversan con sus seguidores y con propiedad cuentan sus experiencias y su vida.

Dicha narrativa de contexto se comparte aprovechando las múltiples pantallas, formatos, canales y plataformas existentes y en las cuales los alumnos se mueven en la cotidianidad.

A modo de conclusión

La gestión del aula para el aprendizaje es una estrategia que se traduce en la capacidad del docente para posibilitar, desde la emoción, entornos que conecten al estudiante con el proceso pedagógico.

Sin embargo, no solo es gestionar sino llamar la atención y tener el control de la clase de manera estratégica. Para tal fin, es indispensable disponer de un ambiente adecuado desde la teoría y la práctica.

Tanto la teoría como la práctica deben pensarse desde el contexto.

Las actividades planeadas convienen ser soportadas desde los escenarios de la cotidianidad de los estudiantes, a través de audiovisuales, exposiciones y escrituras, para fortalecer sus aptitudes.

Asimismo, fomentar la lectura de entonces desde diversos ejercicios prácticos tanto individuales y grupales, los cuales correspondan a su realidad.