#En200Palabras:

No me voy a centrar en la reestructuración metodológica ni en la adaptación para la mediación a través de las herramientas tecnológicas. Haré énfasis en acontecimientos que van más allá que garantizar el cumplimiento académico (notas y formatos).

Desde hace algunos semestres, la finalización de los cursos han sido difíciles. Creo que canalizo varias de las situaciones buenas y malas de mis estudiantes.

En épocas normales, algunos te mienten o te sacan excusas. Otros te cuentan historias personales de situaciones complejas. A veces, percibo entornos que me llevan a absorber muchas cosas.

Con la actual pandemia, las incertidumbres son mayores. Les preocupa no solo terminar su semestre, también su empleo y su familia, pero, principalmente, su futuro.

“Creo que no podré pagar el próximo semestre”, me expresan con angustia. “Si lo hago, me quedo sin comer”, agregan.

Por tanto, la tarea vocacional no solo está en el aula virtual o presencial, también en el acompañamiento extracurricular. Se comparte en otros espacios.

En mi caso, se llega la madrugada escudándolos. Los aliento. Les digo que esta situación pasará y nos dejará muchas enseñanzas.

Por momentos me pongo sensible. Sin embargo, comprendo que hace parte del verdadero proceso formativo: el acompañamiento desde las propias experiencias.